Las películas son las personas que aparecen en ellas - entrevista a Milutin Petrović

Por Saša Markuš


Milutin Petrović Milutin Petrović es director del cine y, a la vez, responsable de una compañía productora independiente en Serbia y Montenegro. Es el autor de El país de la verdad, el amor y la libertad (Zemlja istine, ljubavi i slobode, 2000, Premio Especial Memorial R.W. Fassbinder en el Festival Internacional de Mannheim-Heilderbeg) y Sur por sureste (Jug jugoistok, 2005). Es uno de realizadores que hacen cine en la Serbia de posguerra, trabajando con presupuestos pequeños y apoyándose en un grupo de amigos como colaboradores. Sus películas son testimonios de la compleja situación política de su país y, a la vez, proponen unas soluciones estéticas muy innovadoras e interesantes. El país de la verdad, el amor y la libertad despertó un gran interés en el público que asistió a su proyección en la primera edición de Posible – Festival de Cine de Europa Central y Oriental de Barcelona, y Sur por Sureste se presentará en la próxima edición del mismo festival (enero de 2006).

Hablemos de la posición del autor de cine independiente en Serbia, un país que no tiene una gran industria cinematográfica. ¿De qué se es independiente, entonces?

Hace tiempo que estoy deseando hacer un documental sobre la cinematografía de Serbia, un documental que consistiría de los títulos de crédito de las películas serbias rodadas durante los últimos quince años. En el documental podríamos ver que dichas películas fueron financiadas por la televisión estatal, por cierta televisión privada cuyo dueño era el líder del partido político fundado por la mujer de Milošević, por empresas estatales completamente controladas por Milošević. En los títulos de crédito de esas películas los autores expresan su gratitud a colaboradores muy próximos a Milošević, incluso algunas películas están dedicadas a ellos. Claro, después de la caída del régimen, de pronto los autores empezaron a decir que, de hecho, ¡estaban utilizando el dinero del régimen para luchar contra él de forma subversiva! La realidad es que el mundo del cine contemporáneo está lleno de oportunistas; además, durante la década de los noventa Serbia fue el espacio moralmente más retrógrado que se pueda imaginar. Prefiero no insistir en ello, ya que no quiero dar una imagen de alguien obsesionado… pero la verdad es que soy el único que hizo su película sin haber tocado el dinero de Milošević y sin haber conocido ni siquiera a la gente que le rodeaba. Quienes todavía lideran Serbia con el visto bueno de los que nos bombardearon, supuestamente, a causa de su régimen.

Hiciste tu primera película, El país de la verdad, la libertad y el amor, durante el régimen de Milošević, casi se puede decir de una manera clandestina. ¿Corristeis el riesgo de confrontación con el régimen?

Como opositor al régimen, corrías el riesgo de ser detenido o incordiado con pequeños problemas burocráticos muy kafkianos. También quedabas al margen, se te excluía de los flujos de dinero, pero la cosa no pasaba de ahí… Por otro lado, oponiéndose abiertamente a Milošević uno podía mantener contactos con las ONG y con la oposición, financiados desde fuera con un dinero que… bueno, según mi opinión, procedía de fuentes más bien dudosas.
Mi película se manifiesta abiertamente y de una manera muy clara contra del régimen de Milošević; sin embargo, no me gustaría que se me viera como un disidente. He vivido el comunismo y he visto cómo los disidentes obtenían privilegios del Estado y, al mismo tiempo, se quejaban de lo dura que era la vida y de la falta de democracia. ¿Sabes?, yo no me puedo quejar, porque el hecho de haber filmado una película independiente significa que me divertí bastante. La gente torturada o violada, o los que están en la cárcel, lo pasan muy mal y, objetivamente, tienen motivos para quejarse. Un grupo de personas inteligentes que ruedan una película independiente se divierten mucho, y no hay motivo para preocuparse por ellos…

El protagonista de El País… cree que editar la propaganda de Milošević en la televisión (ése fue precisamente su trabajo durante la guerra, y por eso luego se siente culpable y sufre) es lo mismo que colaborar en la limpieza étnica… La relación realidad- cine- propaganda ¿resulta muy complicada, últimamente?

Vivimos rodeados de artificialidad, hay más cosas artificiales que naturales a nuestro alrededor. Las personas que viven en las ciudades han visto más flores en los anuncios publicitarios que en el campo. Hemos visto más sexo en las películas que en nuestra vida privada. Incluso la risa, en las comedias, es artificial, de modo que no tenemos por qué reírnos… La naturaleza no está contaminada a causa de las centrales nucleares, sino por todo aquello que entra a través de nuestros sentidos; unos sentidos que utilizamos para llegar a conocer la realidad. Hoy en día no sabemos si los asesinos asesinan porque imitan lo que ven en las películas violentas o bien las películas violentas existen porque hay tantos asesinatos en la vida real. Lo mismo vale para la forma como nos besamos, nos vestimos o tratamos a nuestros hijos…
Como consecuencia de ese fenómeno, hoy en día tenemos que filmar utilizando una técnica que se parece un poco a la que aplicaba el doctor Frankenstein, es la técnica posmoderna. La contaminación que produce la imagen es tan grande que tenemos que filmar imágenes sobre imágenes y sobre más imágenes para poder mostrar la realidad. Cuando Picasso pintó Les demoiselles d’Avignon, con sus narices torcidas, no lo hizo porque decidió inventar el cubismo, sino porque estas chicas tenían realmente el aspecto que tienen en el cuadro. ¡Ésa fue la manera idónea de pintar a las muchachas en 1907! Por eso el arte es tan complejo: dice la verdad incluso si la verdad es que las muchachas están cambiadas y salen con la nariz torcida, o bien por el hecho de que nuestro entorno real consista de una serie de imágenes…
La relación entre propaganda y periodismo en las guerras contemporáneas es muy compleja y no se puede hablar de ella en términos simples. Si una unidad militar de nuestros días tiene una persona encargada de las relaciones públicas y la prensa, si los periodistas acompañan a los soldados en combate, ¿cuál es, pues, la diferencia entre el que dispara con un fusil y el que da una conferencia de la prensa?

Tu película tiene un intertexto muy interesante relacionado con los bombardeos de Yugoslavia por parte de la OTAN. Incluso integras en tu filme las imágenes que grabaron las mismas bombas mientras caían hacía sus objetivos…

Mi amigo y cámara de la película, Predrag Bambić –Bambi– empezó a trabajar para una productora militar justo antes de la guerra, creyendo que, de esta forma, podría conseguir que el Estado le concediera un piso (en los países comunistas las cosas iban así: un empleado del ejército tenía derecho a un piso del Estado). Sin embargo, vino la guerra y Bambi tuvo que ir a filmarla; además, estaba tan mal pagado que lo que ganaba no le llegaba para vivir. Poco después, las agencias extranjeras se interesaron por la guerra y, de pronto, Bambi empezó a trabajar para Reuters, la BBC y, finalmente, para la CNN. Continuaba filmando la guerra, pero le pagaban muy bien. La CNN no reutiliza las cintas; Bambi se guardó algunas de las usadas y nuestra película El país…fue filmada en esas cintas, ya que no teníamos dinero para comprar otras. Así pues, mientras hacíamos nuestra película sobre la guerra, de hecho estábamos borrando la guerra real de estas cintas…
Por otra parte, los planos con los que se inicia mi película fueron bajados desde Internet. Alguien los colgó en la Web después de grabarlos durante las conferencias de prensa de la OTAN… A la OTAN, esas grabaciones le llegaron desde AVACS, donde recibían la señal con la imagen desde un satélite, el cual, a su vez, la recibía directamente de la bomba, que tenía una cámara integrada y volaba hacía su objetivo… Uno de esos planos muestra a un soldado que gira la cabeza hacía la bomba, probablemente porque la oye venir…
Así es… Ésa es la realidad, no es una metáfora… ¿O quizá sea una metáfora?

En El país … haces muchas referencias a otros filmes, cada una de estas citas tiene un significado muy complejo, pone la película que se cita en un contexto nuevo y genera una variedad de significados. ¿Cómo lo haces?, ¿conscientemente, usando intuición o, simplemente, es que te sale así?

¿Cómo lo voy a saber? Puede que me hayan marcado todos esos años que pasé en la Filmoteca, viendo películas antiguas… Es como si fuera un pintor: mezclo colores y el resultado de eso es lo que sale. Lo cierto es que los significados de una película no se construyen de una forma planificada. ¡Afirmo que el sentido de la película no se construye de la manera que las diferentes fundaciones que financian el cine hoy en día imaginan que se construye! Hoy, ninguna de estas fundaciones apoyaría À bout de souffle de Godard. ¿Podéis imaginar a Godard preparando una sinopsis de su película en Berlín y disponiéndose a explicar al comité de qué va el filme?

El protagonista de El país…, un “freaky” de cine, en un momento determinado dice que las películas son las personas… ¿Es lo que tú crees?

Quise decir que las películas son las personas que aparecen en ellas puesto que el ingrediente más importante de lo que capta una cinta de celuloide es la persona real, la persona real y su alma. Las tribus primitivas tienen razón cuando dicen que la cámara está robándole una parte del alma a la persona que está grabando. Es justamente por esta ‘magia’ que a la gente le gusta ir al cine. A diferencia de la Iglesia, el cine no posee el secreto de la materialización del cuerpo de Cristo; sin embargo, las películas, en cierto modo, nos alimentan con el espíritu santo... Hacer cine es un trabajo lleno de secretos, pero para mí éste es el más importante: las películas son las personas que aparecen en ellas.

Sur por sureste es una paráfrasis del titulo original de Con la muerte en los talones, la famosa película de Hitchcock, que es North by Northwest. ¿Qué es lo que hoy en día podemos aprender de la obsesión que tenía ese autor por la paranoia política?

Me temo que durante mucho tiempo no podremos aprender nada de Hitchcock. Generalmente, las personas que hoy trabajan en instituciones culturales o enseñan cine han perdido el contacto con la esencia de Hitchcock. Sus películas ahora son como el arte antiguo, que será redescubierto por generaciones venideras. Sin embargo, Hitchcock quiso advertirnos sobre el peligro, en sus películas se refería a la semilla del mal. Y ahora, cuando el mal nos rodea, aunque parezca invisible, el daño ya está hecho. Si te vas desplazando hacía el noroeste durante un cierto tiempo, seguramente llegarás al sureste.

Los críticos pusieron objeciones a Sur por sureste porque la consideraban demasiado compleja, demasiado difícil de entender si no se tiene un buen conocimiento de la escena política de Serbia. ¿Qué opinas, tú? A pesar de que la película pueda resultar excesivamente hermética, ¿era necesario hacerla?

¿Cómo puedo explicar algo a quienes creen que mis pensamientos son demasiado complejos? Cuando estudiaba en la universidad, la mejor manera de ofender una película era definirla como muy metafórica, ya que eso significaba que el filme era demasiado simple, demasiado fácil de entender. En aquella época estábamos muy influenciados por el modernismo, el modernismo estaba muy pendiente del aspecto formal del arte y nosotros sabíamos muy bien cómo leer esos códigos formales. Y hoy en día… Por ejemplo, hace un mes, en un festival, el jurado premió una película señalando que se trataba de “una simple metáfora, comprensible para todos”. ¡Y eso es el arte moderno! Me niego a comulgar con la gente que tiene este tipo de criterio. Si mis ideas son demasiado complicadas y ellos no saben nada acerca de la situación política en Serbia, pueden escuchar a la música de Sting y leer Harry Potter, ya que probablemente saben mucho de brujas y escobas voladoras…

Sin embargo, El país… fue proyectada en un gran número de festivales internacionales y obtuvo el Premio Especial Memorial R.W. Fassbinder en el Festival Internacional de Mannheim - Heilderbeg. ¿Cómo ves la proyección internacional de la cinematografía serbia?

Cuando obtuve el premio Fassbinder pensé que los miembros del jurado se habían fijado en algunos planos interesantes en mi película o en la calidad de la composición del encuadre. De hecho, el premio fue el resultado de un planteamiento político superficial: en aquella época (el año 2000) Serbia estaba en el braking news de la CNN y mi película fue la primera que apareció en la nueva Serbia democrática. Las instituciones contemporáneas suelen estar llenas de gente que no sabe mucho de cine, ya no está Jean Cocteau, ahora de quien se espera que diga algo sobre la esencia del ser humano es de Madonna La crisis de la recepción del arte fílmico es más grande que la crisis de la producción. Casi podría decir que, con la excepción de los premios otorgados a Clint Eastwood, todos los premios del cine que se han concedido en los últimos quince años son distinciones equivocadas. Tal vez no debería decir estas cosas, ya que mis propias películas también van a los festivales, pero cada día me resulta más claro lo que Joseph L. Mankiewicz quiso decir en los setenta, cuando declaró que se sentía feliz de haber podido participar en el desarrollo, el clímax y el declive del arte fílmico…

¿Cómo ves la relación entre globalismo y particularismo en las pequeñas cinematografías?

En mi opinión, la realidad cultural contemporánea es una disfunción, es un sistema en el que ha funcionado mal todo lo que podía funcionar mal. La gente que hace cine ahora mismo tiene cierto parecido con un club prestigioso del que se ha excluido a un Michael Cimino, donde a Jean Luc Godard lo ven como a un loco y a John Milius, como a un nazi; además, en la barra se junta gente cuya compañía me disgusta. Las pequeñas cinematografías, como la mía, sirven para ilustrar lo que yo llamo la “segregación cultural”. La vieja buena historia antiglobalista y de world music, de hecho da lugar a malentendidos sobre la realidad. Es como si uno conociera a una persona negra y le dijera: “Oye, tú seguramente eres bueno tocando la conga”, mientras que tal vez el pobre hombre viniera del conservatorio donde había practicado con la música de Paganini. Siguiendo la misma pauta de conceptos erróneos, los serbios son los que follan y disparan con armas de fuego, y Serbia es un país donde la gente no tiene dientes pero, en cambio, “tiene un alma muy abierta”… Así, el antiglobalismo global adquiere la fuerza de un verdadero imperialismo y hace que las pequeñas culturas desarrollen justamente aquellas características que los grandes centros esperan de ellas… La gente negra, a tocar la conga, y los serbios a follar y a disparar… Todo el mundo se coge lo que puede, sin reflexionar mucho. Si te dicen que eres un gordito con acné, no te lo piensas dos veces: engordas rápidamente y muestras una sonrisa tonta, todo para no perder la oportunidad de ser famoso durante cinco minutos.

Si pudieras elegir el presupuesto y las condiciones de la producción, ¿cómo realizarías tu próximo proyecto?

Si fuera un pintor te diría: cualquier tipo de tela, cualquier tipo de colores me sirven… Mientras se pueda, hay que pintar. Incluso si lo prohíben, hay que buscar una manera de hacerlo. Collage, óleo sobre lienzo, pintura en las servilletas, tapices... hago de todo, trabajo y trabajo cada vez más y más…

Enlaces relacionados

http://www.montage.co.yu
http://www.popboks.com/intervju/milutin.shtml

Milutin Petrović en cinEASTa

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